Viajá al paraíso de Cinque Terre de la mano de ‘Luca’

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La historia de ‘Luca’, la última producción de Pixar, transcurre en Portorosso, un pueblo ficticio en el que, sin embargo, es fácil identificar la esencia de la bellísima Cinque Terre y la Riviera italiana.

Un verano sin fin, la luz del Mediterráneo, la costa, vespas, pasta, gelatos… y dos niños que comparten un secreto y descubren la amistad. Son los ingredientes principales de la última película de Pixar, Luca –ya disponible en Disney+-, pero que, como es habitual en la factoría, tienen otras lecturas.

Descubrir la propia personalidad, vencer la inseguridad, sentirse diferente, experimentar los celos y el valor del compañerismo son algunas de ellas, tan importantes como el homenaje que su director, Enrico Casarosa, rinde a los pueblos de Cinque Terre.

Cinque Terre en ‘Luca’

Luca, explica Casarosa, tiene mucho de él. En primer lugar a Alberto, su propio amigo de la infancia, y que da nombre a uno de los protagonistas. Pero también sus veranos en la Riviera italiana.

Para plasmar el proyecto que llevaba años fraguando, explica, “Me di cuenta de que el mejor momento eran los veranos y el mejor escenario estaba en los pueblos de Cinque Terre, era imposible separar eso».

El pueblo en la cinta toma el nombre de Portorosso, una localidad ficticia que bien podría ser Manarola, Monterosso, Riomaggiore o cualquier otro pueblo de Cinque Terre. El director, nacido en Génova, conoce bien la región, declarada Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, apunta “quería evitar “que fuera demasiado cliché pero también muy específico y que solo lo entendiera gente de Génova”.

Vespas y gelatos

La historia se ubica en la Italia de los años 50 y 60 y aparece salpicada de calles adoquinadas, de plazas con fuentes y esculturas, trattorias con manteles de cuadros donde se sirve pasta y marisco, niños de comen gelato y personajes que protegen sus tradiciones.

LUCA – Director Enrico Casarosa in Vernazza, Italy. Photo by Virginia Bettoja. © 2021 Disney/Pixar. All Rights Reserved.

La música también es esencial para construir el escenario: “hay algo especial sobre la música italiana de esa época, en plena era dorada del cine italiano”. Precisamente a esa época viajamos, al menos durante la hora y media que dura Luca, de la mano de Casarosa.

Entre acantilados y monstruos marinos

Precipitada sobre la costa de Liguria, Cinque Terre abarca desde Punta Mesco hasta Punta di Montenero, y comprende los pueblos de Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore.

Se trata de un pedacito de Italia salpicado de viñedos sembrados en terrazas, localidades llenas de color e impresionantes acantilados, como los que vemos en Luca y desde los que los niños se lanzan al mar –donde se transforman en monstruos marinos-.

La idea de esos personajes imaginarios, reconoce el director, la sacó de viejas historias de la región que se han contado durante siglos.

De Monterosso a Riomaggiore

Portorroso no es exactamente ninguno de estos cinco pueblecitos marineros pero tiene algo de cada uno –o de los recuerdos de su director sobre cada uno-. Por ejemplo de Monterosso, con sus elegantes villas y la hermosa playa de Fegina.

Entre las callejuelas de su caso histórico (carrugi) saludan la parroquia gótica de San Juan Bautista y la iglesia de San Francisco anexa al convento de los Capuchinos. También el Parque Literario dedicado al poeta Eugenio Montale, poeta de estas tierras.

O también de Vernazza, con un coqueto puerto –ya utilizado por los romanos y ahora hogar de embarcaciones deportivas- en torno al cual se arremolina la ciudad medieval. En la plaza, dos imponentes torres genovesas y una iglesia gótica dedicada a Santa María de Antioquía, de dos pisos, y el Castillo Doria, coronado con una atalaya, son algunas de las paradas imprescindibles.

Un centenar de metros por encima del mar emerge Corniglia, situada en lo alto de un promontorio y conectado a la playa por una escalera de 365 escalones. El pueblo más vinculado a la vid de la zona cuenta con espectaculares terrazas asomadas al mar de Liguria que conforman paisajes de auténtica postal.

La siguiente localidad es Manarola, edificada literalmente sobre una roca a 70 metros de altura que contrasta con los colores de sus casitas recortadas frente al mar. Además de por su belleza (y sus empinadísimas cuestas), es conocida por la producción de aceite y del popular vino dulce Sciachetrá.

Senderos entre acantilados

Manarola está conectada al quinto de lo pueblecitos, Riomaggiore, por la famosa Via dell’Amore, un sendero excavado en las rocas sobre el mar que tiene prevista su reapertura en 2023 tras el cierre en 2012 por varios derrumbes.

Corazón del parque homónimo, el pueblo más al sur de Cinque Terre –y para muchos el más hermoso- ofrece de nuevo un paisaje de casitas altas y estrechas de colores pastel, con su castillo, también llamado Castellazzo di Cerricó, con dos torres circulares, la iglesia de Juan Bautista y y el Oratorio de Santa Maria Asunción.

Un destino, recuerda el director de Luca, con el que “no te puedes equivocar” y al que recomienda visitar con tranquilidad, caminando entre los pueblos a través de sus hermosos senderos desde el que obtener panorámicas únicas.

Fuente: https://www.tendenciashoy.com/

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