En “Ciudadanos Viajeros” por Splendid AM990 nos comunicamos con el secretario de Turismo de La Rioja, José Rosa, para hablar acerca de su regreso a la Feria Internacional de Turismo, luego de un año de ausencia.
La Rioja volvió a ocupar un lugar destacado en la Feria Internacional de Turismo (FIT), donde presentó propuestas renovadas de sus municipios y reforzó su estrategia de promoción junto al sector privado. Para el secretario de Turismo provincial, José Rosa, la participación en la feria representa una oportunidad para ampliar la oferta, fortalecer la comercialización y posicionar destinos que todavía tienen un amplio margen de crecimiento.
“Volver a esa gran vidriera que es esta feria” fue, según Rosa, uno de los principales objetivos de la presencia riojana en la FIT. La provincia trabajó con sus municipios y prestadores para presentar nuevos productos tanto al público como en las rondas de negocios, buscando que más agencias incorporen La Rioja a sus propuestas y que sus destinos alcancen una mayor proyección internacional.
La estrategia se apoya también en los reconocimientos obtenidos por distintos destinos riojanos. Famatina fue distinguido nuevamente en un concurso internacional realizado en China como una de las montañas culturales más atractivas del mundo, mientras que Sanagasta se encuentra entre los finalistas de una competencia internacional de pueblos turísticos. Para Rosa, estas distinciones funcionan como un impulso para las comunidades y para el desarrollo de los destinos.
Turismo para generar arraigo en el interior
Uno de los ejes planteados por el funcionario es el papel del turismo en el llamado “interior del interior”. La actividad, sostuvo, permite generar oportunidades laborales y arraigo en pequeñas localidades, especialmente para los jóvenes, evitando que deban emigrar hacia las grandes ciudades en busca de empleo.
Pero para que esa posibilidad se concrete, Rosa considera indispensable acompañar la promoción con infraestructura, conectividad y mejores servicios. “Cuando venga el turista” debe encontrar la experiencia que se promocionó, planteó, porque una mala experiencia puede tener un impacto mayor que cualquier campaña publicitaria.
En ese marco, la provincia destaca el crecimiento del enoturismo. La Rioja contaba con unas 40 bodegas productivas, pero inicialmente apenas cinco recibían visitantes. Actualmente son 17 las que abrieron sus puertas al turismo, mientras se consolidan diferentes circuitos, entre ellos la Ruta del Vino de la Capital y la propuesta que recorre Chilecito y Famatina.
Los “chachos”, una herramienta provincial para sostener la actividad
Uno de los puntos centrales de la gestión turística riojana fue la implementación de un programa propio de incentivos, basado en los llamados “chachos”, una herramienta que funcionó como una suerte de PreViaje provincial.
Según explicó Rosa, el programa buscó estimular el turismo interno y generar una inyección de recursos en el sector. La iniciativa se implementó inicialmente en 2024 y volvió a aplicarse en el sector turístico durante 2025 y 2026, particularmente durante las vacaciones de invierno.
El funcionario sostuvo que la herramienta permitió elevar la actividad en algunos destinos en más de 20 puntos porcentuales, con lugares que llegaron a registrar incrementos de hasta el 50%. Además, destacó que los chachos fueron incorporados progresivamente por comercios como farmacias y supermercados, ampliando su circulación dentro de la economía provincial.
Para Rosa, la experiencia demuestra el impacto que pueden tener las políticas públicas cuando están orientadas a sostener la actividad: “cuando realmente se hacen las cosas bien, tiene un impacto directamente en los sectores y en la gente”.
La preocupación por la conectividad aérea
La conectividad aparece como uno de los principales desafíos para el turismo riojano. Rosa cuestionó la reducción de vuelos hacia La Rioja y Catamarca y advirtió que, a partir de octubre, la frecuencia semanal comenzaría a reducirse respecto de las 12 frecuencias que tenían hasta ese momento.
El funcionario señaló que los vuelos registraban niveles de ocupación superiores al 70% y reclamó una reunión con Aerolíneas Argentinas para analizar la situación. A su entender, reducir frecuencias en provincias con menor conectividad implica limitar las posibilidades de desarrollo turístico y las oportunidades de los propios habitantes.
La discusión sobre conectividad excede, para Rosa, al transporte aéreo. También incluye rutas, internet y servicios básicos en comunidades pequeñas. Como ejemplo, destacó que la provincia llevó conectividad a localidades de apenas 20 familias y hasta al Parque Nacional Talampaya, permitiendo que los visitantes puedan utilizar internet desde el destino.
Talampaya y el salto del turismo pospandemia
La evolución del Parque Nacional Talampaya es uno de los ejemplos utilizados para graficar el crecimiento turístico de La Rioja en los últimos años. Según Rosa, el parque pasó de recibir alrededor de 60.000 visitantes anuales en la etapa previa a unos 140.000 en la pospandemia.
Ese crecimiento permitió además que una parte de los visitantes prolongara su estadía y conociera otros atractivos de la provincia, como la Cordillera, la Cuesta de Miranda, Chilecito y Famatina.
Para el secretario de Turismo, el desafío ahora consiste en sostener ese crecimiento y evitar que la menor conectividad o la falta de herramientas de promoción y estímulo termine afectando a los destinos emergentes.
Un turismo cada vez más accesible
La Rioja también recibió un reconocimiento en los Premios FED por el trabajo desarrollado en el departamento General Felipe Varela, donde se encuentra Talampaya, bajo la categoría “Destino para Todos”. La distinción puso el foco en la inclusión y la accesibilidad, con el objetivo de generar condiciones para que distintos perfiles de viajeros puedan disfrutar de los atractivos.
Rosa sostuvo que la accesibilidad y la sustentabilidad ya no pueden ser aspectos secundarios de la planificación turística. La provincia cuenta, según explicó, con un plan estratégico y un observatorio desarrollados con apoyo del CFI, que incorporan estos ejes para destinos consolidados y emergentes.
Sanagasta, un ejemplo del crecimiento de los destinos emergentes
El caso de Sanagasta refleja el impacto que puede tener una estrategia sostenida de desarrollo turístico. Rosa señaló que el departamento pasó de contar con **95 camas al inicio de la gestión a 540**, un crecimiento que atribuyó al trabajo de planificación, inversión y fortalecimiento de la oferta.
Para el funcionario, el objetivo es que estos procesos trasciendan las gestiones políticas y puedan sostenerse en el tiempo con la participación del sector privado.
“El turismo es pyme, familias y comunidades”
Rosa puso especial énfasis en la estructura empresarial de la actividad turística, particularmente en las localidades pequeñas. “El turismo es pyme, familias trabajando en el mismo lugar, son barrios, son comunidades”, afirmó, al explicar por qué considera que el Estado debe prestar especial atención al sector en momentos de dificultades económicas.
Desde esa perspectiva, el turismo no se reduce a una actividad económica más: también representa una herramienta de desarrollo territorial y de permanencia de las poblaciones en sus lugares de origen.
“No podemos mirar para otro lado”, planteó Rosa al referirse a las dificultades que enfrentan los pequeños emprendimientos turísticos y a la necesidad de sostener servicios en destinos alejados.
La Rioja busca así consolidar un modelo basado en la diversificación de productos, la promoción internacional, el fortalecimiento de las economías locales y una mayor articulación entre Estado y sector privado. Pero el desafío central sigue siendo garantizar las condiciones —conectividad, infraestructura y servicios— para que los atractivos que la provincia promociona puedan transformarse en experiencias turísticas concretas y sostenibles.