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Ciudadanos Viajeros Radio

“Corrimos la frontera sur del vino a nivel mundial”

09/09/2026 11:31 Hs.

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“Corrimos la frontera sur del vino a nivel mundial”

09/09/2026 11:31 Hs.

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El sábado en “Ciudadanos Viajeros” por Splendid AM990 conversamos con Sergio Rodríguez, presidente de Viñas de Nant y Fall en Chubut, una de las bodegas más australes del mundo y que logró una “Denominación Geográfica” para sus vinos. ¿Es posible hacer buenos vinos en un clima tan extremo? ¿Cómo surge la idea de hacer vinos en una región en donde nunca hubo viñedos? 

Este es el resumen de nuestra charla: 

A fuerza de tecnología, genética vegetal y una fuerte apuesta por la identidad local, los viñedos de Trevelin lograron desafiar las condiciones climáticas de la cordillera chubutense y posicionar a sus vinos entre los productos destacados de la Patagonia. La experiencia de Viñas del Nant y Fall combina producción vitivinícola, gastronomía, naturaleza y turismo sustentable.

Cuando se habla de vinos argentinos, Mendoza suele ocupar el centro de la escena, acompañada por San Juan, Salta o La Rioja. Sin embargo, en los últimos años la Patagonia comenzó a ganar protagonismo con una propuesta propia, marcada por las condiciones extremas de su clima y por la identidad de sus nuevos terroirs.

En Trevelin, en plena cordillera de Chubut, Viñas del Nant y Fall representa uno de los proyectos que más decididamente avanzó sobre esa frontera. Su presidente, Sergio Antonio Rodríguez nos contó que el emprendimiento nació de una tradición familiar vinculada al vino y de la decisión de llevarla a un territorio completamente diferente.

“Más que una ocurrencia fue una tradición familiar que se mantuvo viva”, explicó Rodríguez, quien recordó que su madre es italiana y que sus abuelos y bisabuelos habían tenido viñedos en Friuli-Venezia Giulia. Aquella herencia familiar, interrumpida por la guerra y la inmigración, terminó germinando décadas después en Chubut.

El proyecto comenzó alrededor de 2010 y tuvo que enfrentar un desafío central: el frío. En Trevelin, los viñedos conviven con alrededor de 40 heladas durante el ciclo productivo, es decir, en los seis meses de mayor temperatura. No se trata de las heladas invernales, cuando la planta permanece inactiva, sino de temperaturas bajo cero durante su etapa de crecimiento.

“Nos animamos a desafiar al clima”, señaló Rodríguez. Para conseguirlo, el emprendimiento recurrió a tecnología existente, pero llevándola a niveles de utilización inéditos, además de trabajar con genética vegetal.

El esfuerzo tuvo su recompensa el 17 de abril de 2016, cuando se concretó la primera vendimia. Para Rodríguez, aquel día significó mucho más que el comienzo de una producción: “Estábamos corriendo la frontera sur del vino a nivel mundial”.

Calidad e identidad

La propuesta de Trevelin no busca solamente demostrar que es posible producir vino en un clima extremo. El objetivo es construir una identidad propia.

Rodríguez definió al territorio como un nuevo terroir, resultado de la combinación de suelo, clima y cultura productiva. Esa particularidad permite que una misma cepa se exprese de manera diferente respecto de otros lugares del mundo.

“Los vinos de Chubut están jugando en primera”, afirmó, al destacar el posicionamiento que alcanzaron entre los consumidores y amantes del vino, especialmente por su identidad y calidad.

Entre las variedades de Viñas del Nant y Fall se destaca el Pinot Noir, una cepa que se convirtió en una de las insignias de la Patagonia. La bodega también produce un rosado de Pinot Noir que recientemente fue elegido por 30 propietarios de bodegas patagónicas como uno de los vinos icónicos de la región.

El reconocimiento comienza además a trascender las fronteras. Sommeliers vinculados a restaurantes de alta gama están evaluando diferentes vinos de Trevelin con vistas a su posible incorporación a establecimientos internacionales. Entre ellos estuvo el argentino Martín Bruno, sommelier de reconocidos espacios gastronómicos.

La identidad también tiene respaldo legal

La consolidación del terroir de Trevelin cuenta además con una herramienta de protección: la Indicación Geográfica (IGP), que fue la primera de Chubut.

Según explicó Rodríguez, se trata de un respaldo legal que reconoce la identidad particular de los vinos producidos en ese territorio. Para el proyecto, esta identificación resulta clave a la hora de presentar el producto ante nuevos mercados y consumidores.

La IGP también se vincula directamente con la sustentabilidad. Si el territorio y sus características son parte de la identidad del vino, conservar esas condiciones se transforma en una responsabilidad para quienes producen.

Una bodega abierta al turismo

La experiencia de Viñas del Nant y Fall excede la degustación. Ubicada entre Trevelin y el paso fronterizo Futaleufú, muy cerca del campo de tulipanes, la bodega propone al visitante una combinación de paisaje, gastronomía, cultura y vino.

El establecimiento ofrece visitas guiadas por los viñedos y la bodega, además de un almacén gourmet que reúne productos de pequeños productores y emprendedores de distintos puntos de la provincia.

Uno de los atractivos diferenciales es que las visitas pueden estar acompañadas por Maura, la madre de Rodríguez, de 81 años, quien continúa participando de la actividad.

La propuesta gastronómica suma una marcada identidad italiana, pero con ingredientes y productos patagónicos. En el menú aparecen pastas rellenas, ravioles sorrentinos y preparaciones con cordero, hongos de pino, trucha, ciervo y queso ahumado. Incluso se ofrece un osobuco especiado con Pinot Noir.

El emprendimiento también cuenta con un área para motorhomes y campamentismo, alojamiento y espacios para realizar eventos y recibir distintos tipos de contingentes.

Trevelin, un destino enoturístico

El crecimiento de los viñedos está contribuyendo a ampliar la oferta turística de la región. Actualmente, el circuito enoturístico mencionado por Rodríguez reúne **17 viñedos, ocho bodegas y seis marcas comerciales de vino**.

Pero la experiencia de visitar Trevelin no termina en el vino. La región permite combinar el recorrido por las bodegas con las casas de té y las tradiciones de la comunidad galesa, las culturas originarias tehuelche y mapuche, la gastronomía regional, el campo de tulipanes, las cascadas de Nant y Fall, el molino harinero Nant Fach y el Parque Nacional Los Alerces.

También aparece como atractivo el entorno de Esquel y sus propuestas vinculadas con la pesca con mosca, además de otros productos de la región, como el whisky patagónico.

Así, el vino se incorpora a un entramado turístico más amplio, donde paisaje, cultura, gastronomía y producción local forman parte de una misma experiencia.

El caso de Viñas del Nant y Fall muestra cómo una actividad que parecía difícil de desarrollar en uno de los extremos australes del mapa vitivinícola pudo convertirse en una oportunidad para construir identidad, generar nuevas experiencias turísticas y proyectar a Chubut hacia mercados cada vez más exigentes.

 

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Sergio Antonio Rodríguez
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por Radio Splendid AM 990

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