En “Ciudadanos Viajeros” por Splendid AM990 entrevistamos a Franco Spinetta, periodista de Revista Lugares que publicó una nota cuyo título es “Por qué la Argentina perdió el liderazgo turístico de la región” y quisimos conocer su punto de vista y cómo afecta al desarrollo del país esa situación.
Este es el resumen de la charla con Manuel Sierra:
La Argentina atraviesa un momento complejo para su actividad turística y, según un análisis publicado por la revista Lugares, perdió el liderazgo que durante años había mantenido en materia de turismo receptivo en la región. El periodista Franco Spinetta, autor de la investigación, sostuvo que detrás de la caída hay problemas estructurales que exceden al actual gobierno y que evidencian la falta de una estrategia turística sostenida.
Spinetta explicó que la investigación surgió a partir de la comparación de datos internacionales correspondientes a 2025. Allí observó una caída significativa del turismo receptivo argentino. “Cuando estamos apreciados en dólares, cuando estamos caros en dólares, desaparece el turismo internacional; cuando estamos baratos, aparecen”, señaló. Sin embargo, advirtió que reducir el problema a la cuestión cambiaria constituye una explicación insuficiente.
Para el periodista, la principal dificultad es que el turismo no ocupa un lugar prioritario dentro de una estrategia nacional. “No hay una prioridad nacional con respecto a la estrategia turística”, afirmó, y remarcó que la Argentina posee un enorme potencial que no está siendo aprovechado de manera adecuada.
Una caída que trasciende al gobierno actual
El diagnóstico planteado durante la entrevista también puso el foco en la pérdida de visitantes registrada en distintos destinos del país. Mientras algunos lugares lograron sostener o incrementar su movimiento durante la temporada de invierno, otros destinos tradicionales experimentaron importantes retrocesos.
La discusión, sin embargo, no se limita a las cifras actuales. ya que existen problemas históricos relacionados con infraestructura, conectividad y promoción que se fueron acumulando y terminaron afectando la posición de Argentina frente a otros países de la región.
Uno de los ejemplos mencionados fue la competencia con Chile por el posicionamiento internacional de la Patagonia. Según el periodista, mientras Argentina no desarrolló una estrategia suficientemente sostenida, Chile logró instalar deliberadamente la marca “Patagonia” en los mercados internacionales.
“No es que del lado chileno es barato. No es barato”, destacó Spinetta, para remarcar que la competitividad turística no puede basarse exclusivamente en el precio o en las variaciones del tipo de cambio.
La necesidad de una articulación público-privada
Otro de los ejes centrales de la conversación fue la relación entre el Estado y el sector privado. No se trata de que el Estado salga directamente a “buscar” turistas, sino de establecer una articulación que permita definir qué destino quiere vender Argentina y hacia qué mercados debe dirigir sus esfuerzos.
“Llegamos a ser el país con mayor cantidad de turistas superando a Brasil que durante mucho tiempo fue el que lideraba en la region. Y después Argentina, a través de un trabajo de posicionamiento, le ganó ese espacio a Brasil”.
En ese sentido, consideró necesario recuperar una política de posicionamiento internacional que no dependa exclusivamente de la situación cambiaria. Una Argentina barata puede generar una fuerte llegada de visitantes, pero esa ventaja no resulta sostenible si no está acompañada por una estrategia de largo plazo.
“Somos el país de los péndulos”, sintetizó al analizar los extremos de la economía argentina: períodos en los que el país resulta excesivamente barato para los extranjeros y otros en los que se vuelve demasiado caro para competir con los destinos de la región.
Turismo interno: otro desafío pendiente
Durante la entrevista también surgió la necesidad de prestar mayor atención al turismo interno. Se planteó que los países con sectores turísticos exitosos suelen contar con un fuerte movimiento de sus propios habitantes dentro del territorio.
En ese contexto, Manuel Sierra cuestionó que la estrategia argentina parezca concentrarse principalmente en atraer turistas brasileños, mientras queda en segundo plano el objetivo de incentivar que los argentinos recorran el país.
Spinetta consideró que ambas estrategias pueden desarrollarse en paralelo, aunque coincidió en la necesidad de fortalecer el mercado interno.
El turismo como alternativa a las economías extractivas
Uno de los puntos más destacados de la investigación es la oportunidad que podrían representar las inversiones vinculadas con los hidrocarburos y la minería para desarrollar infraestructura turística.
Spinetta puso como ejemplo a Arabia Saudita, Qatar y Dubai, donde los recursos generados por actividades vinculadas al petróleo fueron utilizados para impulsar nuevas industrias y posicionamientos internacionales.
En Argentina, se mencionó particularmente la situación de Comodoro Rivadavia y Neuquén. Mientras Comodoro Rivadavia perdió una parte significativa del movimiento corporativo vinculado con la actividad petrolera tras el crecimiento de Vaca Muerta, Neuquén comenzó a pensar su infraestructura turística con una mirada de largo plazo. “Neuquén, por su lado, ya está pensando al 2050”, destacó Sierra.
La idea es que las regalías y los recursos provenientes de las actividades extractivas puedan transformarse en infraestructura, conectividad, capacitación y nuevos productos turísticos que permanezcan en los territorios una vez que esas actividades pierdan protagonismo.
Un potencial que todavía no se transforma en liderazgo
La Argentina cuenta con una enorme diversidad de paisajes, productos y experiencias, pero el desafío consiste en convertir esa diversidad en una propuesta turística coherente y reconocible internacionalmente. El país necesita revisar los productos con los que tradicionalmente se posicionó en el exterior y encontrar nuevos ejes de promoción. “Argentina es un verdadero país multidestino”.
Para el periodista, no se trata necesariamente de elaborar un complejo programa desde cero, sino de generar las condiciones necesarias para que el turismo pueda desarrollarse de manera sostenida.
“Lo que nos falta es transformarnos en un país normal. No en una superpotencia, nada más que en un país normal. Cuando seamos un país normal, todas estas cosas van a venir solas”, concluyó Sierra.
El diagnóstico deja planteado un desafío de fondo: Argentina no carece de recursos turísticos ni de oportunidades, sino que necesita transformar ese potencial en una política sostenida, con participación pública y privada, inversión, conectividad y una estrategia de posicionamiento que permita recuperar el lugar que alguna vez ocupó en el mapa turístico regional.