Tenerife, la mayor de las Islas Canarias, se caracteriza por una geografía marcada por los contrastes y el origen volcánico de su territorio. Su naturaleza da forma a paisajes singulares, con escenarios diversos que permiten descubrir una de las facetas más sorprendentes de la isla.

Un mar de nubes
Este fenómeno atmosférico es frecuente en Tenerife y se produce cuando las montañas del norte de la isla frenan las nubes impulsadas por los vientos, a una altura de entre 600 y 1.800 metros. Desde las zonas elevadas, el paisaje permite contemplar un auténtico mar de nubes extendido bajo las montañas.
El Teide
Reconocido como Patrimonio Mundial, el Parque Nacional del Teide es el más visitado de Europa y alberga el tercer cono volcánico de mayor altura del mundo. Con 3.718 metros, el Teide es además el punto más elevado de España. El entorno puede recorrerse a pie, accederse mediante teleférico o disfrutarse durante una noche en su refugio, siempre con permiso previo.

Bosques de Laurisilva
Los bosques de laurisilva más extensos de Tenerife se encuentran en el Parque Rural de Anaga y en el Macizo del Teno. Estas grandes masas forestales de intenso color verde contrastan con el paisaje de origen volcánico de la isla. Su abundante vegetación se debe, en parte, al fenómeno conocido como lluvia horizontal, generado por las gotas de humedad que aporta el mar de nubes.
Paisaje lunar
El llamado Paisaje Lunar puede descubrirse a través del sendero PR-TF 72, que comienza en el pueblo de Vilaflor. El recorrido circular tiene unos 13 kilómetros de extensión y atraviesa paisajes de características poco habituales. La ruta presenta una dificultad media, requiere aproximadamente cuatro horas de caminata y solo puede realizarse a pie, ya que no está permitido el acceso de vehículos a motor.

Cielo limpio
Las condiciones del cielo de Tenerife permiten disfrutar de noches especialmente propicias para la observación astronómica, con un paisaje volcánico como escenario. Distintas empresas organizan actividades para contemplar las estrellas y descubrir el cielo de la isla, reconocido por asociaciones internacionales de astronomía. Entre los principales puntos de observación se encuentran los miradores del Parque Nacional del Teide, los alrededores del Parador de Turismo, la Montaña de Guajara e Izaña.

Drago Milenario
El Drago Milenario, también conocido como Drago de Icod por encontrarse en la localidad de Icod de los Vinos, es uno de los símbolos naturales más reconocidos de las Islas Canarias. Con unos 16 metros de altura y una base de alrededor de 20 metros de circunferencia, este ejemplar destaca por sus grandes dimensiones y su particular presencia en el paisaje de Tenerife.

Viñedos en las alturas
En la zona del volcán de Trevejo, a unos 1.200 metros sobre el nivel del mar, se encuentra uno de los viñedos cultivados a mayor altitud de Europa. Este particular entorno permite conocer los vinos con denominación de origen de Ycoden Daute Isora y Abona, disponibles para degustar en diferentes propuestas de cata.

Cueva del Viento
La Cueva del Viento es el túnel volcánico más largo de Europa, con 17 kilómetros de longitud. Parte de su interior puede recorrerse mediante visitas guiadas, que permiten conocer este particular paisaje subterráneo y comprender su origen. Las galerías se formaron durante una erupción volcánica: la superficie de la lava se solidificó al entrar en contacto con el aire, mientras que por debajo el flujo continuó hasta vaciarse y dejó como resultado esta extensa red de túneles.

Bancales y plataneras
Los bancales, cultivos dispuestos en terrazas, forman parte del paisaje de los valles de La Orotava, en el norte de Tenerife, y Güímar, en el sur. En estas zonas se cultivan productos como papas, papayas, aguacates, caña de azúcar y, especialmente, plátanos, uno de los productos más representativos de las Islas Canarias.