Con la llegada del otoño, la provincia de Neuquén se convierte en un escenario ideal para recorrer la Patagonia en un entorno de calma y paisajes únicos. Los bosques andinos se tiñen de tonos rojizos, amarillos y ocres, creando postales que invitan a disfrutar de rutas escénicas, caminatas y actividades al aire libre. Con temperaturas más frescas y menor afluencia de visitantes, la temporada se presenta como una oportunidad para vivir la naturaleza con mayor tranquilidad.

Durante esta época, los destinos neuquinos muestran una cara distinta: los lagos reflejan los tonos del bosque, los caminos escénicos se vuelven verdaderas postales y cada rincón se convierte en un escenario ideal para la fotografía, la contemplación y el contacto con la naturaleza.
Villa La Angostura

Rodeada por bosques de coihues, ñires y radales, esta localidad cordillerana es uno de los lugares donde el otoño se vive con mayor intensidad. Los senderos entre árboles centenarios, los miradores naturales y las costas del lago Nahuel Huapi crean paisajes que cambian día a día.
San Martín de los Andes y Junín de los Andes.
A orillas del lago Lácar y dentro del Parque Nacional Lanín, esta ciudad combina lagos, montañas y bosques que en otoño ofrecen algunas de las postales más emblemáticas de la Patagonia. Los senderos del parque y los recorridos escénicos permiten apreciar la transformación del paisaje en toda su dimensión.
Villa Traful
Este pequeño pueblo de montaña es uno de los destinos más tranquilos de la cordillera neuquina. Durante el otoño, el bosque que rodea al lago Traful se llena de colores y convierte cada paseo en una experiencia única.
Aluminé y Villa Pehuenia – Moquehue

En esta región del centro oeste neuquino, los bosques de araucarias milenarias conviven con ñires y lengas que cambian de color durante el otoño. Los lagos Aluminé y Moquehue reflejan el paisaje y ofrecen un escenario ideal para disfrutar de la naturaleza.
Circuitos escénicos de la cordillera
Recorridos como el Camino de los Siete Lagos o distintas rutas cordilleranas permiten atravesar bosques, ríos y lagos que durante el otoño muestran algunos de los paisajes más impactantes de la provincia. Une San Martín de los Andes con Villa La Angostura atravesando bosques andinos y lagos de origen glaciario. En otoño, los ñires y lengas pintan el paisaje con tonos rojizos y dorados.
Alto Neuquén

Ruta Provincial 43 – Norte Neuquino
Conocida como una de las rutas escénicas más impactantes del norte de la provincia, conecta localidades como Chos Malal, Andacollo, Las Ovejas, Varvarco y Manzano Amargo. Atraviesa valles, montañas y ríos que muestran una geografía muy distinta a la cordillera del sur. En localidades como Huinganco, Andacollo, Las Ovejas, Varvarco o Manzano Amargo, el otoño trae una mezcla de colores en los valles donde crecen álamos, sauces y frutales. Estos árboles, plantados históricamente para proteger las chacras del viento, cambian de verde a amarillo intenso y crean verdaderos corredores dorados a lo largo de los ríos Neuquén, Nahueve o Varvarco.
Los valles productivos al ritmo de la cosecha
Los valles productivos sobre el río Neuquén y Limay el otoño tiene un carácter propio. Aquí la estación no solo se percibe en el paisaje, sino también en el ritmo de trabajo de las chacras, en los viñedos y en las actividades vinculadas a la cosecha propia de estos meses. En localidades y zonas productivas como San Patricio del Chañar, Centenario, Vista Alegre, Plottier y Senillosa, el paisaje cambia notablemente durante estos meses. Las alamedas que protegen las chacras del viento comienzan a teñirse de amarillo y dorado, mientras que los frutales y las vides transforman sus hojas en tonos rojizos y ocres. El contraste entre los cultivos, las hileras de árboles y el cielo abierto del valle genera postales muy características de esta región de la Patagonia.

Durante el otoño, el destino invita a disfrutar de una amplia variedad de propuestas que combinan naturaleza y cultura. Las caminatas y el trekking por senderos de montaña se convierten en una de las actividades más elegidas, junto con los recorridos por rutas escénicas y miradores naturales que permiten apreciar los paisajes en su máximo esplendor. También es temporada ideal para la pesca deportiva en ríos y lagos de la cordillera, así como para paseos en kayak o navegación en entornos patagónicos. A esto se suman las experiencias gastronómicas con productos regionales y las salidas de fotografía, perfectas para capturar la fauna y los colores característicos de esta época.
Además de sus paisajes, el otoño ofrece una experiencia diferente para quienes visitan la provincia. La menor afluencia de turistas permite recorrer destinos con más calma, disfrutar de los pueblos de montaña y conectarse con la naturaleza en su momento más expresivo.
En esta estación, Neuquén revela una de sus facetas más sorprendentes: bosques que cambian de color, caminos que invitan a explorar y paisajes que convierten cada viaje en una experiencia inolvidable en la Patagonia.