Cada vez más argentinos eligen viajar solos como una forma de reconectar consigo mismos y vivir experiencias auténticas a su propio ritmo. La sensación de libertad, autonomía e introspección que brindan estos viajes, es algo que sin duda, enriquece el alma. En ese escenario, Perú se ha convertido en el destino ideal para aquellos que eligen recorrer sus históricas calles y maravillas naturales en solitario, mientras van probando, a la par, su inigualable gastronomía.
Según el Perfil del Turista Extranjero de PROMPERÚ, el 57% de argentinos que visitan dicho país, lo hacen solos. A ellos les presentamos tres destinos peruanos que no pueden perderse si buscan vivir una inolvidable aventura de a uno.
Lima, la capital vibrante frente al Pacífico
Lima es la puerta de entrada al país y capital del Perú que combina historia, modernidad y una de las escenas gastronómicas más fascinantes. Su cocina cautiva paladares con propuestas que van desde el tradicional ceviche hasta la alta cocina contemporánea que ha posicionado a la ciudad como uno de los mejores destinos culinarios del mundo.
Para quienes viajan solos, distritos como Miraflores y Barranco son ideales para pasear y hospedarse por su gran variedad de atractivos, su diversa oferta culinaria y vida cultural activa. Entre parques frente al mar, ciclovías y mercados locales, el viajero tiene una gran variedad de opciones para armar su propio itinerario: una clase de surf, un recorrido en bicicleta por el malecón o solo sentarse en un banco para contemplar los increíbles atardeceres frente al Pacífico.
Al caer la noche, la experiencia se eleva en alguno de sus entretenidos rooftops. Desde las alturas, Lima se ve y se saborea distinto: la gastronomía y los cócteles de autor se convierten en protagonistas - incluyendo el emblemático pisco sour - mientras la ciudad se ilumina lentamente. Una forma perfecta de cerrar el día, rodeado de desconocidos que, por unas horas, comparten la misma vista privilegiada de la capital peruana.
Cusco milenario: historia viva y conexión cultural
Cusco no solo se visita, se siente. Viajar solo hasta la antigua capital del Imperio inca es sumergirse en una ciudad donde la historia se vive en presente y donde es imposible no cruzarse con viajeros de todo el mundo. Las conversaciones nacen solas y la sensación de comunidad aparece incluso en el silencio.
Viajar solo aquí resulta especialmente enriquecedor. Caminar por sus calles empedradas y visitar templos históricos como la Catedral y el Qorikancha, invitan a la reflexión. En tanto, perderse por el barrio de San Blas, con sus talleres de artesanos y miradores naturales, es una experiencia en sí misma. Y de noche, cuando las luces de la ciudad se encienden, el paseo se vuelve casi mágico.
Si se busca un viaje más introspectivo y de íntima conexión con el mundo andino, se recomienda ir al Valle Sagrado de los Incas, cuyos paisajes imponentes y sitios arqueológicos como Maras, Moray, Pisac, Chinchero y Ollantaytambo, hacen que uno se sienta cobijado por la historia y la naturaleza. Otra gran alternativa es visitar la laguna de Piuray, un mágico lugar rodeado de montañas, que es el escenario ideal para un picnic al aire libre, navegar en kayak o incluso hacer stand up paddle.
Por la noche, el viajero puede optar por alguno de los múltiples bares que hay en la ciudad del Cusco, o tener una cena show para disfrutar de las danzas, música y cultura viva del lugar.
Piura: el arte de bajar el ritmo frente al mar
Las playas de Piura son ideales para vivir días simples y placenteros, marcados por el sol, el mar y la brisa cálida. Esta región del norte de Perú es perfecta para los viajeros solitarios que buscan desconexión y momentos de relax en un increíble destino con clima cálido durante todo el año.
Aquí, viajar solo se convierte en una experiencia de libertad absoluta. Balnearios como Máncora y Vichayito invitan a realizar relajantes caminatas a orillas del mar; sumergirse en las refrescantes aguas del océano Pacífico; observar sus mágicos atardeceres desde la piscina del hotel; y tener cenas frente al océano. En tanto, la playa Los Órganos despierta el alma aventurera con deportes acuáticos como buceo, surf, stand up paddle y otros.
Y se quiere vivir un momento más animado, Máncora tiene una gran oferta de bares y restaurantes donde los sabores, la música y las risas resuenan mientras el alma se llena de vida. 
Cercanía y buena conexión
Los vuelos a Perú desde Argentina solo toman unas cuatro horas. Se puede llegar a Lima desde las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, Salta e Iguazú. En la capital peruana se pueden tomar vuelos directos que llevan a los destinos de Cusco y Piura.