Gastronomía de primer nivel, atardeceres en el desierto y experiencias enoturísticas que invitan a brindar por el amor. Lima e Ica se presentan como dos destinos ideales para celebrar el Día de San Valentín con propuestas que combinan romance, aventura y sabores únicos, desde restaurantes reconocidos hasta picnics entre dunas y recorridos por la emblemática Ruta del Pisco.

Cada 14 de febrero, el Día de los Enamorados invita a pensar en viajes que despierten emociones, sorprendan los sentidos y queden en la memoria. En ese escenario, Lima e Ica se consolidan como una dupla perfecta para una escapada romántica: dos destinos cercanos entre sí, que ofrecen un contraste fascinante entre ciudad cosmopolita, desierto mágico y mar en un mismo viaje. Una alternativa ideal para quienes buscan celebrar el amor, desconectarse de la rutina y compartir tiempo de calidad, lejos de lo convencional.
La conectividad aérea con Lima, con vuelos directos desde distintas provincias argentinas y múltiples opciones de aerolíneas, facilita la planificación del viaje. Además, Ica está a solo cuatro horas por carretera desde la capital peruana, por lo que se puede disfrutar de ambos destinos sin traslados complejos y maximizando el tiempo de disfrute.
Lima: la capital gastronómica donde el romance se saborea

Lima es una de las capitales gastronómicas más destacadas del mundo. Perú ha sido elegido repetidas veces como el principal destino culinario del planeta en los World Travel Awards, y la ciudad de Lima fue reconocida como la mejor ciudad culinaria de América Latina en los World Culinary Awards 2025.
Esta distinción se basa en la extraordinaria diversidad de sabores peruanos que combinan tradición milenaria, ingredientes locales y una fusión cultural única.
Por todo ello, Lima es perfecta para tener una cena llena de romance y sabores exquisitos. Se
puede optar por restaurantes con vista al mar, bares para brindar con coctelería de autor o una
experiencia de alta cocina en restaurantes como Central, Maido, Kjolle, Mayta o Astrid & Gastón, destacados en rankings internacionales como The World’s 50 Best Restaurants.
La experiencia se complementa con hoteles de primer nivel en los distritos turísticos de Miraflores, Barranco y San Isidro, perfectos para disfrutar de largas caminatas, explorar cafeterías con diversas variedades de café peruano y conocer su vibrante vida urbana. Entre cebiches exquisitos, pisco sours al atardecer y paseos por su malecón con vistas al océano Pacífico, Lima invita a vivir el romance con sabor y estilo propio.
Ica: desierto, bodegas y mar para una experiencia inolvidable en pareja

A solo unas horas de Lima, Ica ofrece un paisaje diferente que combina desierto, viñedos y
playas fascinantes, ideal para parejas que buscan experiencias únicas y momentos de desconexión.
Una de las propuestas más románticas es el picnic en el desierto de Paracas. Se llega en camionetas 4x4, que atraviesan las dunas como si se tratase de una montaña rusa natural, culminando en lo alto para maravillarse con el sol al atardecer. El cierre perfecto llega con un picnic o una cena privada, iluminada por velas y antorchas, pensada especialmente para disfrutar en pareja. La celebración se extiende hasta el anochecer regalando a los enamorados
un cielo estrellado y recuerdos imborrables.

La región también es famosa por su tradición vitivinícola, presente en sus emblemáticas bodegas de pisco y vino que mantienen vigente un legado que abarca más de 300 años. La Ruta del Pisco es una gran opción para las parejas que quieren conocer más de este destilado, que es la bebida bandera del Perú. En este circuito turístico se puede degustar diversos tipos de pisco, recorrer las tradicionales bodegas iqueñas y hasta pernoctar en haciendas que cuentan con grandes viñedos que pueden ser recorridos a pie, en bicicleta o a caballo.
Y si se está en Ica, no se puede dejar de visitar la Reserva Nacional de Paracas con sus increíbles playas y acantilados; las Islas Ballestas, poblada por lobos marinos, pingüinos de Humboldt y una gran variedad de aves; y las Líneas de Nazca, un conjunto de enormes y sorprendentes geoglifos que son Patrimonio de la Humanidad, los cuales pueden ser apreciados desde el aire a través de avionetas.
Ya sea a través de una cena de autor en la capital peruana, disfrutando una noche bajo las estrellas en el desierto de Paracas o brindando con una copa de pisco en una de sus tradicionales bodegas, Perú ofrece a los viajeros argentinos diferentes maneras de celebrar el
amor.