Catamarca atrae para descubrir su naturaleza paso a paso, con caminatas que sorprenden por la diversidad de sus escenarios. Entre yungas misteriosas, senderos bordeados de margaritas silvestres, castillos de piedra formados durante millones de años, cerros multicolores y un volcán en plena puna, este destino propone recorridos ideales para quienes quieren conectar con el aire libre sin exigencias extremas.
Estas experiencias son de baja y media dificultad, pueden hacerse durante todo el año y solo requieren lo esencial: protección solar, ropa liviana, agua y las zapatillas bien ajustadas. El resto lo hace la naturaleza.

La aventura puede comenzar en los Túneles de La Merced, un camino de 10 kilómetros que se interna en la selva de montaña. Allí, entre túneles truncos que alguna vez formaron parte de un proyecto ferroviario inconcluso, el entorno húmedo y verde envuelve al caminante en un clima único.
Otra opción es llegar a La Silleta, en Las Juntas, un puesto ubicado a unos 2.500 metros de altura. El ascenso, de 22 kilómetros, es más exigente por sus pendientes y senderos angostos, pero cada paso vale la pena. En primavera y verano, las cumbres se cubren de margaritas silvestres y muchas veces los cóndores sobrevuelan el cielo.
Para quienes disfrutan de los paisajes poco habituales, los Castillos de Villa Vil ofrecen una postal que parece de otro mundo. Estas formaciones rocosas gigantes, moldeadas durante millones de años por el viento y el agua, lucen aún más imponentes al recorrer los 5 kilómetros del sendero que atraviesa columnas naturales parecidas a castillos góticos tallados por la erosión.

En los Valles Calchaquíes, cerca de Santa María, los cerros de colores sorprenden con su paleta de tonos rojizos, amarillos y anaranjados, producto de los óxidos metálicos presentes en la tierra. Las caminatas aquí se adaptan al grupo, pero quienes se animan al desafío pueden llegar hasta el Castillo Colorado, una formación de más de 100 metros con vista panorámica a todo el valle.
La experiencia se completa en la puna con el ascenso al Volcán Alumbrera, próximo a Antofagasta de la Sierra. Su imponente silueta de 3.500 metros invita a una caminata sobre granza volcánica, lava petrificada y escoriales. Desde su cráter, el paisaje se abre hacia la Laguna Alumbrera, hogar de flamencos rosados y otras especies que encuentran allí un entorno ideal.

Cualquiera de estos recorridos permite descubrir un costado distinto de la región. Solo hace falta seguir el paso del camino y contar con el acompañamiento de un guía local, la mejor manera de disfrutar la experiencia con seguridad y descubrir los secretos que cada paisaje guarda.