Viajar en First Class de Emirates es mucho más que trasportarse de un punto a otro. Es vivir una experiencia que combina lujo, rituales y manjares únicos. Uno de ellos es el caviar, que los pasajeros pueden degustar sin límites en cada vuelo, un privilegio que ha disparado su consumo más de un 30% respecto al año anterior.
A bordo, el servicio de caviar se transforma en un verdadero espectáculo. La tripulación comienza con guantes blancos y un mantel de lino impecable. Luego llegan los acompañamientos clásicos: blinis, tostadas melba, yema y clara de huevo, cebollino, cebolla blanca, crema agria y limón. Todo maridado con Dom Pérignon, el champán que solo Emirates sirve en el cielo. La tradición manda que se use una cuchara de nácar para no alterar el sabor y que el caviar se presente en una bandeja exclusiva con el logotipo de la aerolínea. El resultado: una experiencia gastronómica que mezcla lujo, sofisticación y un toque ceremonial.
El caviar que sirve Emirates proviene del esturión siberiano (Acipenser baerii), famoso por su sabor limpio y textura delicada. Originario de ríos como el Ob, Lena y Yenisei, este pez puede medir hasta dos metros y pesar 100 kilos. Su rápido ciclo de maduración lo convierte en una de las especies más utilizadas en la cría de caviar, ofreciendo una alternativa sostenible al producto silvestre. El proceso es tan meticuloso como su servicio: las huevas se lavan, se salan y se almacenan en frío antes de envasarse al vacío en Dubái. Posteriormente, se entregan en la Emirates Flight Catering Facility en vehículos especializados a menos de 5 °C. Incluso cuentan con un chófer exclusivo que asegura la cadena de frío hasta el avión.