Laberintos argentinos para perderse y encontrarse

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Inspiración de miles de historia literarias, símbolos de encrucijadas y caminos alternativos, los laberintos nos presentan un desafío, el arriesgarnos a tomar decisiones sin saber que viene adelante y se pueden transformar en una gran opción para disfrutar de un día al aire libre.

¿Sabías que podemos disfrutar estos desafíos en nuestro país? Los laberintos seleccionados se encuentran ubicados en las provincias de de Córdoba, Misiones y Mendoza, te contamos de qué se trata para que puedas comenzar a planificar tu próximo viaje?

Los Cocos, Córdoba

Una de las paradas imperdibles y clásica en esta localidad cordobesa es el parque recreativo El Descanso. Su emblemática atracción es el laberinto de ligustros, uno de los más grandes del país, que fue creado siguiendo las características del laberinto del Rey Minos en Creta, el cual se hizo famosos por el mito de Teseo y el Minotauro. Además del laberinto, el parque permite visitar un museo apícola, el antiguo complejo hotelero que da nombre al parque y hoy funciona como parque de diversiones. Siendo la localidad de mayor altura dentro del Valle de Punilla, a sólo 80km de Villa Carlos Paz,  Los Cocos, es un lugar elegido por muchas familias para disfrutar de la naturaleza, ideal para hacer senderismo, paseos al aire libre en bici o caballo en sus sierras.

El Hoyo, Chubut

Ubicado enel valle del río Epuyén, el Laberinto Patagonia fue inaugurado hace sólo 6 años, pero su creación se inició casi veinte años atrás de la mano de Claudio Levi y su pareja Doris. El laberinto, cuya construcción empezó en 1996, hoy tiene 76 metros de ancho por 112 de largo y presenta un desafío a quien los visita: la persona debe elegir cuál de las 9 entradas tomar, pero sólo una llega al centro. Un punto céntrico, ideal para un descanso, para luego embarcarse en la búsqueda de salida, un circuito que no es siempre igual. La localidad patagónica El Hoyo, está ubicada muy cerca de El Bolsón o Lago Pueblo y comparte algunos de sus encantos como lagos, río, montañas y valles.

Montecarlo, Misiones

Dentro del parque provincial Juan Vortisch se encuentra un enorme laberinto vegetal de 3100 metros cuadrados enmarcados por 1715 metros de ligustrinas y sirve como lugar de preservación de la vegetación característica de esa región. Construido entre 1989 y 1991, el laberinto posee sólo dos salidas posibles, 510 esquinas ciegas y una rampa elevada que permite tener una vista panorámica. A sólo 120 kilómetros de Puerto Iguazú, la localidad es reconocida por su producción local de orquídeas  y donde se celebran todos los años la Fiesta Nacional de la Orquídea y la Fiesta Provincial de la Flor.

San Rafael, Mendoza

Construido por la familia Aldao en homenaje al escritor argentino Jorge Luis Borges, este laberinto contiene una gran simbología: su forma exterior imita un libro, sus paredes muestran el nombre del autor y su edad al morir, las iníciales de su pareja, entre otros y que pueden ser mejor observados desde una torre cercana. Ubicado dentro de la finca Los Álamos, quienes lo visitan además pueden disfrutar de los vinos y la gastronomía típica de la región.

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