Conocé Florencia a través de “La divina comedia”

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Florencia prepara una intensa agenda de actividades para homenajear a uno de los poetas más grandes, ya no digamos de la ciudad, sino de la literatura universal: Dante Alighieri.

La literatura de Dante, en la segunda mitad del siglo XIII y principios del XIV, fue una de las columnas que logró convertir a Florencia en uno de los faros del Renacimiento.

En septiembre se cumplirán 700 años del fallecimiento del autor de La divina comedia, una obra en la que el poeta toscano es guiado por Virgilio por el infierno, el purgatorio y el paraíso, con su amor por Beatrice Portinari como musa inspiradora.

Santa Maria Novella, donde Dante estudiaba y debatía

En la ciudad italiana hay numerosos puntos que permiten seguir las huellas de Dante, así como encontrar sitios que inspiraron las imágenes que se presentan en las 32.000 palabras de su poema épico. Por lógica, el punto de partida podría ser en el llamado ‘barrio dantesco’, un laberinto de callejuelas y casas con varios siglos a cuestas que permiten recrear la atmósfera de la Florencia medieval.

La casa museo

Allí se llega, como corresponde, por la calle Dante Alighieri, hasta que en la Vía Margarita 1 se encuentra la Casa Museo Dante. El inmueble es una reconstrucción del siglo XIX de la residencia natal del poeta, en el sitio que se supone que nació en 1265, que presenta el estilo de las casas-torre de la Edad Media, que por esa época había más de 200 en la ciudad. La primera planta se centra en la Florencia medieval, la segunda en la vida personal y literaria de Dante y la tercera en su obra cumbre.

Desde ediciones en todos los idiomas a recreaciones del mobiliario, el museo también cuenta con tecnologías interactivas para aproximarse más fácilmente a la historia.

Al salir, en el barrio se encuentran 33 lápidas dantescas, colocadas a principios del siglo XX, para recordar los vínculos entre el escritor, los personajes de su obra y la ciudad. Encontrarlos es como un ejercicio de gincana.

Templos y palacios

Hay varios templos florentinos relacionados con la vida y obra de Dante. Uno es la hermosa basílica de Santa María Novella, donde el literato frecuentaba el Studium, un centro donde se impartían lecciones de filosofía y teología.

Allí se encuentra un museo, que en la Capilla de los Españoles presenta un fresco del siglo XIV con un retrato de Dante con personalidades contemporáneas.

Otro es la basílica Santísima Trinidad, donde los dos partidos que regían la política de la ciudad-estado, los güelfos blancos y los güelfos negros, debatieron la condena al exilio de Dante.

Una de las estatuas de Dante en Florencia

La tumba vacía

El poeta vivió y murió en Ravena, y durante dos siglos nadie se preocupó en reclamar sus restos. Recién en 1519, por presiones del papa León X, Ravena accedió a entregar su cuerpo. Pero los franciscanos que lo custodiaban enviaron un féretro vacío, y al día de hoy, el mausoleo que la Iglesia de la Santa Cruz construyó para homenajear a Dante es puramente simbólico.

Aquí están las tumbas de otras grandes personalidades de la ciudad como Miguel ÁngelGalileo Galilei y Nicolás Maquiavelo.

En la visita al museo hay una máscara funeraria de Dante, que tampoco fue hecha tras su muerte, sino 150 años más tarde, a fines del siglo XV según las últimas investigaciones.

El amor por Beatrice

Dante conoció a Beatrice Portinari cuando era un niño de nueve años, y a pesar que recién la volvería a ver nueve años más tarde, se enamoró de una forma que trascendió el detalle que cada uno se casó y formó familia por separado.

El Palazzo Portinari Salvati, en via del Corso 6, fue propiedad de la familia y se presenta como la Casa de Beatriz, a pesar de que ella la dejó cuando se casó a los 21 años. El inmueble se convirtió en condominio de lujo, pero se puede ver su exterior en excelente estado de conservación.

Fuente: https://www.tendenciashoy.com/

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